Mundos de fantasía.

•30/06/2009 • 4 comentarios

Soy un enamoradizo del sueño y, si de ello se pudiese vivir, sería rico… Pero también soy un jugón de pacotilla / freak.

Me encantan los juegos que te envuelven en una fantasía sin llegar a ser cansinos, que te enseñan un trozo de historia que te entra de lleno y te endulza la imaginación, solo que últimamente las personas como yo estamos sobresaturadas de videojuegos y películas hiper-realistas, donde se intenta superar el realismo innato humano o intentar, al menos, llegar a su nivel sin importar la historia.

Pues hoy me he enamorado de un videojuego y le seguiré la copla hasta que deje de bailar y se encuentre en mis manos.

En esta historia de ciencia ficción, seremos uno de los caballeros del apocalipsis, concretamente el de la guerra, repudiado por sabe Dios qué, y que además nos quieren dar caza tanto el bando del infierno como el del cielo, con unos gráficos de fantasía y dibujo que me HAN ENAMORADO TOTALMENTE [sí, aunque son un poco WoW]

Con vosotros [y sin vosotros, que ya casi nadie me visita] DarkSiders

Al parecer, según los creadores, tiene toques que recuerdan al Zelda, al WoW en las imágenes, y al GoW en historia [mitología y parafernalia religiosa] con toques de chulería que recuerdan a Clint Eastwood en sus spaguetti westerns.

Pecados: Envidia.

•29/06/2009 • 1 comentario

La envidia es una mala consejera si no eres racional… Y yo no lo soy.

La envidia es buena, siempre y cuando te pongas a hacer algo por conseguirlo. Ser ambicioso en justa medida, para conseguir tus sueños y deseos, por banales o materiales que sean. Envidio a la gente que se emociona y divierte relacionándose y conociendo gente, la que sabe hablar de casi cualquier cosa porque tiene conocimientos varios, sobre actualidad, deportes o lo que fuere. Envidio a la gente que le gusta salir de marcha, ir a locales abarrotados y divertirse, aunque sea con pocas personas. Envidio los que tienen fuerza de voluntad para empezar a hacer ejercicio, una dieta; cualquier hábito bueno pero “costoso”. Envidio a la gente que le gustan más cosas que un par de frikadas y que, por lo tanto, se relacione con más gente que con eso. Envidio a la gente que es capaz de soñar y alcanzar, porque yo me paso la vida soñando y mintiéndome a mi mismo, a la par que a los demás.

Lo más penoso, es que hasta envidio mi pasado… Cuando salía a tomar algo por ahí y me echaba unas risas con los amigos… Cuando tenía más amigos… y que me importaba un carajo si ir a un bar, de botellón o simplemente a la playa en plena noche a charlotear con un amigo o amiga, cosa que me recuerda que ya no tengo amigas…

En definitiva, que envidio ser normal o, al menos, lo calificado como tal en la sociedad actual.

Me llamo Earl.

•16/06/2009 • 3 comentarios

¿Saben aquel chico, que es tan indeciso que nunca se decide a afeitarse?
¿Ese que se afeita y decide quitarse todo el pelo de la cara porque lleva la misma perilla desde hace un año, y que al final del todo decide dejarla un poco corta, pasándole el perfilador de la máquina de afeitar?
¿Ese que una vez afeitado de milagro sin que le quede horrendo del todo, se mira el sobaquillo y ve un bosque que sulfata sudores en verano, y decide aplicar el mismo método del perfilador, para mejorar la flora y fauna veraniega?

¿Ese que, una vez hecho todo, al quitar la máquina no la apaga y se afeita medio pecho con el mismo perfilador SIN QUERERLO, teniendo que pseudoafeitárselo todo al final?

Pues ese soy yo, y me llamo Earl… Digo yekO.

Algo hice mal, para que el Karma me odie tanto.

Como iniciar un fuego con tu móvil.

•15/06/2009 • 1 comentario

La de cosas que se encuentra uno por internet:

Audi VS World.

•23/05/2009 • 2 comentarios

Sin duda, Audi es una gran empresa y sabe cómo apañárselas… Pero lo sucedido últimamente con sus publicistas es de lo más OWNED que he visto en mi corta vida, si eliminamos a Wyoming VS intereconomía.

Dichos publicistas se encargan de darle bombo a audi y, sea del modo que sea, lo consiguen. Ya son conocidas las vallas publicitarias de Audi contra BMW pero, por si alguien no las vio, os cuento “la historia”.

Empezaron, seguramente, con un pacto entre publicitarias… Hay tantas historias sobre el tema por la red que no me decanto por una y, como la historia es mejor verla que contarla, pasaré de las letras para poneros fotos:

Audi se sube a la parra:

BMW decide meter baza:

Contestación:

Pero lo más sonado, fue lo de los últimos meses en Santa Monica y las vallas publicitarias:

[Por si alguien no lo lee, pone "tú mueves, BMW" anunciando un A4, a modo de incitación en una partida de ajedrez]

BMW contestó, sobrándose, poniendo un modelo de bastante más alta gama, sin ser equitativo para nada:

Para que podais ver, está cada pancarta a cada lado de la entrada principal… os pongo una imagen en gigantillo en este link:

Audi, al ver que se había pasado al comparar su modelo con un M3, ya sea por caballaje o por donde quieras cogerlo, ha puesto todos los papeles sobre la mesa:

Traducción: “Es hora de verificar tu certificado de lujo… Puede que haya caducado.”

Audi había hecho un verdadero jaque mate a causa de su imponente R8 y casi sin mostrarlo ni poner el nombre. Por puro orgullo.

Estes son tipos de comerciales muy sonados pero, el que de verdad me ha hecho reirme, es este anuncio donde un R8 rojo Ferrari correquetea libremente y con mucha soltura por una ciudad algo particular, donde recibe el desprecio de todos… Pero con desprecio o no, que sepan que puede permitírselo.

El alcohol como somnífero.

•13/05/2009 • Dejar un comentario

Para deleite de todos vosotros, pequeñas cobayas rellenas de alcohol, lo que puede llegar a ver un abstemio:

Club de Ferrari© en Holanda.

•12/05/2009 • Dejar un comentario

Increíble cómo está la gasolina, hasta en la “urbanización” donde se juntan los miembros del club, van en bicicleta.

Efecto placebo de amplio espectro.

•12/05/2009 • 1 comentario

Lo que llega a hacer el Iphone por la sociedad, no lo hace ni cristo. Os presento ISnort, el primero de muchos efectos placebos para el joven de hoy.

Belleza y felicidad en la psique.

•12/05/2009 • 1 comentario

Es más que curioso el concepto de belleza y cómo nuestro cerebro la almacena. Cómo nuestro cerebro almacena que un alma, una esencia, puede ser preciosa y olvida lo que también fué.

Seguramente habreis recordado, más de una vez, lo precioso que era un gesto, los ojos y sus miradas, el pelo y su movimiento… un sinfín de aspectos de una persona querida que ya no podemos ver, fallecida, con la que perdimos el contacto… etc. Obviamente ocurre lo mismo con una situación, un paisaje o, incluso, unas palabras.

Lo que más me asombra es la facilidad por escoger de un cerebro humano. Cuando recordamos a alguien querido y ampliamos a recordar todo lo anteriormente citado, es como si olvidásemos las cosas no tan buenas e incluso malas que podría tener esa persona o situación. Esta característica es el mayor error psicológico humano que veo, una vez me paro a pensarlo.

Se dice que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra y debemos ese segundo golpe, tercero y cuarto, a que olvidamos en mayor o menor medida lo que no nos gusta o nos ha hecho daño. Si realmente fuésemos neutrales frente a nuestros pensamientos todo sería mucho más fácil y no nos daríamos tantas veces con la nariz en el suelo, pero sin embargo… siempre hay un “pero” enorme.

Yo no quiero recordar lo malo y, muy a mi pesar por X razones que no vienen a cuento, lo hago muy a menudo. Quiero recordar a una persona como lo preciosa que era, lo simpática y lo que nos hacía reir a todos y, a su vez, olvidar por qué nos hemos alejado o las cosas malas que han pasado entre nosotros. Quiero recordar una situación y un paisaje por lo feliz que me hicieron y no por lo que pasó despues o lo que perdí en ese sitio.

Sin embargo, “me entrené” para dejar de olvidarlo y, ahora, soy mucho menos feliz y agradable, menos simpático y más tímido. Recuerdo con más facilidad lo malo que he hecho, que he dicho, que he ocasionado y… en ocasiones… me siento cual rata. Por ello me encuentro en el dilema de si he perdido felicidad o la he alcanzado, ya que puedo sentirme menos feliz pero a la vez menos “malo”, con lo que pongo menos piedras en el camino.

Lo único que sé, es que si antes me arriesgaba poco, ahora me arriesgo menos y… es algo que sí es digno de echar de menos.

Rozando matrix con la guerra de los clones.

•26/04/2009 • 3 comentarios

Aún estoy anonadado. Me ha ocurrido algo que es más que peculiar.

Conduciendo me hallé, hoy mismo, de regreso a casa cuando encuentro, a la altura de la zona de botellón coruñesca por excelencia, un coche policial y una ambulancia en servicio de urgencia ocupando el carril por donde iba. Al estar ellos parados, me dispuse a adelantarlos con tranquilidad, mirando lo que hacía, y proseguir por mi carril. Una vez hecha la maniobra, miro el retrovisor por si veía algún comatoso por intoxicación etílica o alguna reyerta de pseudoyonkis contra borrachos, cuando veo que me sigue exactamente el mismo coche que el mío y en el mismo color. Me llama la atención y prosigo mirando hacia adelante.

Una vez llegados al próximo semáforo en rojo, se me pone a la par el dicho coche, con la sorpresa de que dentro iba un joven apuestísimo que era clavado a un servidor, pero con gafapasta y sin perilla, con una cara de asombro y “acojone webil” de espanto, lo miro asombrado pero sin llegar a tal punto y le hago un gesto con la cabeza en plan “hola”.

Lo que no sabía, era que a mi se me iba a transformar la cara en la misma que mi clon, al ver que al ponerse el semáforo en verde, mi clon acelera, y le veo que detrás tiene una “L” de la autoescuela a la que fuí, con la misma posición en donde la llevo yo. Tuve la misma cara de asombro mezclado con miedo y risa de por medio.

Para asustarse no es, pero aún estoy medio en shock. Quizá tengo un hermano gemelo separado al nacer, que  tiene una vida paralela a la mía. Estuve a punto de ponerme a su altura, bajar la ventanilla y preguntarle si sus padres se llaman igual que los míos, o si su DNI es igual pero cambia la letra, si se llama Yeko… ese tipo de cosas, pero claro… Matrix rompió los esquemas y lo hizo ir por otro lado, girando a la izquierda por donde yo no debía ir.

“Vaya, he visto un ‘dejavú’, he visto el mismo gato pasar dos veces” que diría Neo.